La menopausia es una fase en la vida de la mujer, a algunas nos aparece antes y a otras más tarde, a mí me sucedió con 43 años aunque no es lo habitual. No es una enfermedad, aunque en ocasiones la vivimos como tal y además las mujeres históricamente hemos estado abandonadas en este momento de nuestra vida por parte de la medicina.

Los síntomas son muy variados entre nosotras, hay mujeres que tienen sofocos, dificultad para dormir, cambios de humor, sensación de estar volviéndote loca, irritabilidad, depresión, ansiedad, disminución de la libido e incluso rechazo a la pareja.

Además, la mayoría de nosotras sufrimos cambios estéticos que nos generan mayor inseguridad, aumentamos de peso, se deposita grasa en el abdomen y se puede perder densidad de cabello. Yo con 43 años empecé a sentirme “vieja” con una niña pequeña y un montón de proyectos personales y laborales nuevos. Cada una de nosotras lo vivirá de una manera y la mía fue esta. Hasta que decidí hacer reset de vida, de cuerpo y de mente. Espero que mi experiencia como mujer y como médico pueda ayudarte.

Lo primero que tienes que saber es que esto es algo transitorio, ahora tienes un descontrol hormonal que es el que está provocando estos síntomas, pero esto se va a estabilizar, no pienses que el resto de tu vida será así y mucho menos que el problema está en ti.

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¿Por qué se produce la menopausia y Cómo se Diagnostica?

La menopausia aparece cuando el ovario deja de producir folículos que se convierten en óvulos, y se diagnostica por la elevación de la FSH, la hormona folículo estimulante, que desde la hipófisis le ordena al ovario que madure estos folículos. Como el ovario empieza a fallar, la hipófisis manda cada vez más FSH para intentar que el ovario reaccione, es una forma de decirle: “ venga chico tira, trabaja”. 

Cuando se detectan niveles por encima de 70 y hay 6 meses sin menstruación, podemos hablar de menopausia como tal.

¿Qué ocurre con las hormonas?

Durante los años fértiles, cada mes hemos vivido con unos vaivenes de hormonas que unos días nos hacen estar tristes, otros comernos el mundo y otros sentirnos muy mal. Esto se ha acabado, a partir de ahora nuestros niveles hormonales serán más estables: disminuyen los niveles de estrógenos y progesterona, y hay un predominio de androstenediona, que es un tipo de testosterona que se sintetiza en la cápsula suprarrenal

¿Cómo influye la menopausia en mi cuerpo? ¿Puedo hacer algo?

Aumento de peso y de diámetro abdominal.

Generalmente, con la menopausia hay un aumento de la resistencia a la insulina, por lo que los hidratos de carbono no se gestionan tan bien como antes, y además el predominio de androstenediona va a hacer que la distribución de la grasa cambie, haciéndose más parecida a la del hombre. Podemos aumentar la sensibilidad de nuestros receptores de insulina de varias maneras:

  • Camina 45 minutos en ayunas todos los días y retrasa la hora del desayuno para que transcurran entre 12 y 14 horas desde la cena. 
  • Haz al menos tres días por semana ejercicio de fuerza, para generar músculo. Con esto conseguirás aumentar tu metabolismo y además el número de receptores de insulina, porque donde más existen es en el músculo.
  • Restringe el consumo de hidratos de carbono. Tómalos solo los días que entrenes y mejor después de haber realizado el ejercicio. Escoge hidratos saludables, como las legumbres, los cereales integrales o los pseudocereales como la quinoa o el trigo sarraceno. El resto de días consume hidratos de verduras y alguna fruta.

Disminuye la mineralización ósea.

Por la bajada de estrógenos se empieza a perder masa ósea, apareciendo osteopenia y la temida osteoporosis que tantos problemas puede ocasionar a largo plazo. Para frenar esto, es muy importante que mantengas una masa muscular correcta, como te he explicado antes.

Además, necesitas minerales que podemos aportar con verduras, agua de mar, sal rosa… También puedes suplementarte con calcio y vitamina D. Si haces esto, es muy importante que el combo sea: calcio + magnesio + vit D + vitK2, así el calcio que tomas irá directo al hueso y no a zonas donde puede hacer daño, como a las placas de colesterol de las arterias o a formar cálculos renales.

Aumenta el riesgo cardiovascular.

Hasta este momento, las mujeres teníamos menos riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares que los hombres por el efecto protector de los estrógenos. Ahora este riesgo se iguala por varios motivos: disminuye la síntesis de colágeno, y esto no solo se nota en la piel, también en las arterias que se vuelven más rígidas, lo que provoca más riesgo de hipertensión arterial, que junto con el aumento del colesterol y la elevación del LDL (colesterol malo) predispone a ictus, infartos, trombosis… Así que también tenemos que cuidar las grasas que comemos.

Esto no significa que no comamos grasa, al contrario nuestro cuerpo necesita grasa para la síntesis de muchas hormonas y para las membranas de nuestras células, pero hay que elegirlas bien, come huevos, pescado azul, frutos secos, aceitunas, semillas, aguacate, carnes rojas de buena calidad 2 o 3 veces por semana; y también puedes suplementarte con omega-3 DHA, la vitamina C y un complemento de vitaminas del grupo B pueden ser interesantes.

Se ralentiza la función tiroidea. 

Hay que vigilar la TSH, una hormona que desde el hipotálamo manda al tiroides la orden de fabricar hormonas. Si la TSH se eleva, nos está indicando que la tiroides no funciona bien. La suplementación con selenio puede ayudarnos en este sentido.

Fatiga adrenal.

Las glándulas suprarrenales están situadas encima de los riñones y se encargan de segregar hormonas muy importantes como la DHEA y en cortisol. La causa más frecuente es el estrés crónico y provoca síntomas de dolor crónico, falta de energía, fibromialgia..  Podemos tratarlo con  adaptógenos como el ginseng  o la ashwagandha, o con hormona DHEA, esta debe ser pautada y controlada por un médico.

Sofocos.

Generalmente, estos van desapareciendo con el tiempo, pero es cierto que en muchas mujeres duran muchos meses y son muy limitantes. También se producen por el déficit de estrógenos, y se pueden paliar con vitaminas del grupo B y trébol rojo en infusión o cápsulas.

Pero….nos pasa algo muy bueno y esto también es por las hormonas, al disminuir los estrógenos y la progesterona vamos a vivir con niveles ligeramente más altos de testosterona y esto nos va a convertir en mujeres más fuertes, con menos dependencia emocional, con una capacidad de empezar a priorizar tus sueños y pasar de un montón de cosas que antes te importaban y ahora te parecen tonterías.

Por último quiero hablarte de la terapia de reemplazo hormonal. Existe la posibilidad de reemplazar las hormonas que ahora te faltan por hormonas idénticas a las que sintetiza tu cuerpo. En  los años 80 este tratamiento se hacía con estrógenos de yegua y a dosis muy elevadas, lo que tenía muchos efectos secundarios, además de mayor riesgo de padecer cáncer de mama o de útero.

Actualmente se utilizan hormonas llamadas bioidénticas, esto quiere decir que son iguales a las que nuestro cuerpo fabrica, se formulan en forma de crema que te aplicas todos los días en la piel. Además, de esta forma se pueden combinar de manera específica para ti, apoyado en analíticas y controles médicos donde se estudian de manera individual las necesidades y los riesgos de cada paciente. Esta fue mi apuesta y literalmente me cambió la vida.

Conclusión

La menopausia es una nueva etapa y como todo cambio da miedo y es normal (recuerda cuando te vino la regla por primera vez) pero no tengas miedo, como has visto tienes muchas maneras de abordar y disfrutar de esta fase de tu vida.