Publicado por Rubén Lechuga, nutricionista en Keval+

En este artículo voy a resumir todo lo importante que debemos saber de las proteínas, y por lo tanto haré referencia a las características a la hora de consumirlas tanto por exceso como por defecto.


Posiblemente, lo que la mayoría conocemos, hemos oído o nos han explicado, hace referencia a las funciones que desempeñan, y por lo tanto la importancia de consumirlas en una proporción adecuada (esto varía según diversas características, incluido el ejercicio físico), por lo tanto de existir carencias, no se llevarían a cabo una o varias de las funciones en las que intervienen y cito a continuación:

  • Estructural (estructuras celulares, elasticidad, resistencia a órganos y tejidos)
  • Enzimática (biocatalizadores)
  • Hormonal (insulina, glucagón)
  • Reguladora (ciclina)
  • Homeostática (equilibrio PH)
  • Defensiva (sistema inmune)
  • Transporte (oxígeno, lípidos, electrones)
  • Contráctil (actina, miosina)
  • Reserva (ovoalbúmina, lactoalbúmina)

Más allá de dar características de estas funciones, lo que quiero que entendáis es la gran importancia y el papel que juega este macronutriente, y por lo tanto hay que prestar una especial atención a nuestra capacidad de asimilar la proteína, de incorporar cantidades específicas, de no saturar al entorno intestinal/inmunológico principalmente ocasionando que cada vez, la rechacemos a nivel metabólico en mayor proporción cuando la incorporamos en exceso durante tiempo prolongados.

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¿Por qué ocurre esto?

Pues uno de los principales factores, y muy fácil de entender, es la costumbre de la población occidental; desde pequeños solemos realizar un consumo bastante más abundante de carne que de pescado por ejemplo, lo cual genera que estemos expuestos en mayor medida y durante mucho más tiempo a productos cárnicos y originamos una saturación metabólica (receptores, señalización, etc…) que desembocan en personas que sufren malestar gastro-intestinal a la hora de consumir carne y deben acudir a dietas donde se prescinda en gran medida de ellas durante un tiempo determinado, para paliar y/o equilibrar dicho suceso.

Este exceso de proteína o su mala absorción, a diferencia de lo que muchas veces se puede escuchar acerca de “la proteína no engorda”, “la proteína es el único macronutriente que no se almacena y se elimina”; pues por desgracia no es así.

Si bien es cierto que la proteína no se almacena como tal, pero si en forma de grasa, por lo tanto que una persona consuma solo 3000kcal de proteína, supondrá que si su gasto calórico es menor, pueda almacenar grasa con total seguridad y, adicionalmente, acarrea problemas de deshidratación (ya que la proteína requiere gran cantidad de agua para su utilización y excreción) y pérdidas de calcio, pudiendo ocasionar a largo plazo osteoporosis.

Por último, y algo más complejo, hay un monosacárido llamado Ácido Siálico que predomina en carnes rojas y lácteos, que tiene un gran impacto sobre el sistema inmune, aumentando los niveles en sangre de anticuerpos IgA, IgM y IgG, originando que tengamos también más dificultad en mantener un buen estado en lo que a metabolismo proteico se refiere.

Las imágenes muestran a fin de cuentas, como hay una exposición real de este monosacárido de las proteínas que podemos consumir en el entorno del sistema inmunitario, y como consecuencia como se liberan anticuerpos para combatir dicha exposición. Esto sería un tema de explicación aparte, la reacción antígeno-anticuerpo, pero tal y como he dicho al principio con las funciones de las proteínas, lo importante es que entendamos la necesidad de equilibrar el contenido diario de nuestra ingesta de proteínas en función de las necesidad de cada persona, para poder establecer el umbral que nos permitirá sostener un entorno saludable y al mismo tiempo conseguir los objetivos que nos propongamos en relación al ejercicio/estética.

 

¿Alguna recomendación?

A los que os hagáis esta pregunta, os respondo: “Sí, las hay”

No os dejéis influenciar por la típica orientación cuantitativa de hay que ingerir tantos gramos de proteína por cada kg de peso…. Esto es muy, pero que muy subjetivo, hay muchos factores que influyen y que determinan este parámetro

Atender al valor biológico de la proteína, pues es lo que garantiza lo completa que va a ser vuestra ingesta y por lo tanto la optimización de sus funciones.

Consumir distintas fuentes de proteína a lo largo del día/semana, de esta manera evitaréis lo que hemos comentado a principio del artículo sobre el exceso de exposición y la reacción negativa en el entorno intestinal y sistema inmune

En periodo de regulación intestinal, restringir abundantemente la proteína de origen animal, esto no debería suponer un tiempo extenso, a veces con una semana es suficiente para contemplar mejoras; y adicionalmente si existen fines deportivos, se puede asegurar la calidad del aporte en esta fase, incorporando aminoácidos esenciales en forma de suplemento (importante la elección de un buen suplemento)

Y con este pequeño artículo espero que hayáis podido entender el abanico de influencia que tiene este macronutriente en el organismo y os ayude a gestionar un poco mejor vuestra alimentación en cuanto a contenido proteico se refiere, o al menos orientar vuestro estado para que un profesional os pueda ayudar en consecuencia.