Publicado por Lorena Castillo, Nutricionista en Keval+

Qué es el Helicobacter Pylori

El Helicobacter pylori (H. pylori), es una bacteria capaz de sobrevivir en la mucosa gástrica gracias su movimiento sigiloso y a la liberación de sustancias tóxicas. Hoy en día, la infección por H. pylori se considera la principal causa de gastritis crónica y muchas veces es un factor determinante para el desarrollo de muchas enfermedades digestivas.

Aunque gran parte de la población está afectada por esta bacteria, su descubrimiento es relativamente reciente. De hecho, justo el mismo año que se realizó el primer trasplante de hígado en España, en 1983, Warren y Marshall descubrieron la H. pylori. En 1994 la agencia internacional para la investigación del cáncer (IARC) clasificó a H. pylori como un carcinógeno de clase I para el cáncer gástrico y unos 20 años después de su descubrimiento, Warren y Marshall recibieron el premio nobel de medicina al demostrar que H. Pylori es la causa principal de gastritis crónica, de úlcera de estómago o duodeno y la enfermedad ulcerosa péptica. Este hecho fue considerado el avance más significativo de las enfermedades gastroduodenales del siglo XX.

Como he comentado, a día de hoy muchísimas personas están afectadas por esta bacteria. Realmente, los datos son sorprendentes ya que afecta a aproximadamente el 50% de la población mundial, predominando en los países en vía de desarrollo (50.8%) más que en los países desarrollados (34.7%). Concretamente, en España hay entre un 55-60% de personas afectadas.

¿Qué síntomas produce?

El gran problema de esta bacteria es que su diagnóstico es complicado, ya que solamente un 20% de las personas que tienen H. pylori presentan síntomas, y además la intensidad de éstos depende del tipo de H. pylori y no de las características propias de la persona. En consulta, los síntomas que suelo ver más son: 

  • El dolor intenso en la zona alta del estómago debido a la gastritis inicial que genera. 
  • Otro de los síntomas más característicos es la dispepsia: (se trata de un mix de síntomas) dolor en la boca del estómago, saciedad temprana, inflamación abdominal…en general, malestar después de la comida.
  • Si la infección se asocia a úlceras pépticas provocan dolor intenso en la zona alta del estómago, reflujo y ardor intenso.

Es importante tener en cuenta que la gravedad de la infección por H.pylori no es tanto por la presencia de la bacteria en sí, sino por el desarrollo de enfermedades que puede generar. La úlcera péptica es una de las complicaciones que más me encuentro en consulta, y puede conllevar a hemorragias e incluso perforaciones que generan mucho dolor en la zona alta y media del estómago. Otras enfermedades que se pueden desarrollar por la presencia de H.pylori son determinados tipos de de cánceres, como el adenocarcinoma gástrico y el linfoma malt de bajo grado. Además, también es muy frecuente encontrar en consulta anemia y/o déficit de B12, relacionadas por la mala absorción de los nutrientes debido a la presencia de la bacteria.

Con todos estos síntomas y manifestaciones clínicas, solemos sospechar de que se trata de una infección por H. pylori, y entonces procedemos a utilizar otros tipos de técnicas que nos puedan ayudar a hacer un diagnóstico de forma más precisa, ya que como os he dicho, cuesta mucho de diagnosticarla.

Diagnóstico

Para el diagnóstico de H. pylori existen dos tipos de pruebas: invasivas y no invasivas. 

Brevemente os explico las dos clases de técnicas:

Por un lado, las técnicas no invasivas o indirectas no requieren de biopsias.  Entre ellas, las más usadas en consulta son: 

  1. PRUEBA DE ANTÍGENOS FECALES (SAT), basada en detectar la presencia de H. pylori en heces y es un test barato y sencillo. 
  2. PRUEBA SEROLÓGICA, basada en la detección de anticuerpos específicos que producimos cuando tenemos H. Pylori. 
  3. PRUEBA DEL ALIENTO CON UREA (PAU), basada en un test de aliento que detecta la presencia de H. pylori. 

Por otro lado, solo mencionar las pruebas invasivas o directas que se realizan tomando una muestras de la mucosa gástrica, siendo las únicas que aportan un diagnóstico certero e información de complicaciones asociadas al H. pylori.

  • PRUEBA RÁPIDA DE UREASA (PRU).
  • CULTIVOS.
  • HISTOLOGÍA.
  • REACCIÓN EN CADENA DE LA POLIMERASA (PCR).

TRATAMIENTO

Una vez tenemos un diagnóstico claro, el abordaje de primera línea suele ser el tratamiento con antibióticos. Sin embargo, hoy en día existen probióticos específicos que pueden reducir la carga bacteriana, resultando en una terapia alternativa y complementaria al abordaje inicial. Esta terapia reduce los efectos secundarios del tratamiento con antibióticos y es la que solemos implementar en consulta. Además, también guiamos al paciente a que siga unas pautas nutricionales y de suplementación que favorecen mucho la sintomatología y el proceso de curación. El protocolo que seguimos es el siguiente: 

Lactobacillus reuteri

El uso del probiótico L. Reuteri DSMZ17648 es una de las estrategias más utilizadas en consulta para evitar los efectos secundarios de los antibióticos, pero también para tratar la infección, ya que tomando 400mg al día durante cuatro semanas se reduce significativamente la carga de H.pylori, mejorando de este modo la sintomatología.

Tratamiento de primera línea con antibióticos

En España, el abordaje de primera línea para tratar la infección por H. Pylori es la terapia que combina dos antibióticos (amoxiciclina y metronidazol) y un inhibidor de la bomba de protones (el más común, conocidos por todos, omeprazol) durante 14 días. Uno de los principales problemas de esta terapia es que el paciente debe cambiar constantemente de antibióticos ya que cada vez hay más resistencia a estos fármacos y por tanto no se llega a acabar con la infección, pero además hay que tener en cuenta que este tratamiento da lugar a numerosos efectos adversos gastrointestinales generando que los pacientes abandonen antes de finalizar tratamiento. Para reducir estos efectos, como bien he comentado en el punto anterior, los probióticos son un buen aliado.

Pautas nutricionales

Este punto es fundamental para complementar el tratamiento. Por un lado os voy a indicar los aspectos que solemos tener en cuenta si hay que tomar antibióticos, con la finalidad de reducir los efectos adversos que os he comentado; y por otro lado os hablaré de forma generalizada de puntos importantes que se deben de tener en cuenta si se tiene H.pylori:

  1. a) Combatir los antibióticos 

Durante el tratamiento con antibióticos es fundamental para minimizar los efectos secundarios plantear un plan nutricional que nos permita mantener un buen ambiente digestivo. Hemos de tener en cuenta que cuando tomamos antibióticos se producen desequilibrios en nuestra flora intestinal, y para restablecer o “resetear” la mejor opción es consumir alimentos ricos en pro y/o prebióticos.

Los probióticos son bacterias vivas que se encuentran en el tubo digestivo, y los prebióticos son nutrientes que alimentan a nuestras bacterias, por ello, van a ayudarnos a restablecer el equilibrio perdido. Una de las pautas que más me gusta recomendar a mis pacientes es incorporar alimentos como el kéfir de cabra u oveja (menor contenido en lactosa), chucrut (verdura fermentada) o tempeh de soja o garbanzos (legumbres fermentadas).

  1. b) Mejorar la sintomatología 

Como parte del tratamiento, además de las pautas anteriores, es fundamental tener en cuenta algunos aspectos que nos van a ayudar a mantener una buena función digestiva:

  • REALIZAR AYUNO INTERMITENTE: suelo recomendar practicar ayuno intermitente algunas veces por semana para que el sistema digestivo repose y se desinflame.
  • HIDRATARSE BIEN: bebiendo mucha agua y teniendo un buen equilibrio de minerales disminuirá los dolores estomacales y la acidez.
  • ALTAS TEMPERATURAS: nuestro sistema digestivo no está diseñado para sostener temperaturas muy elevadas, tomar alimentos muy calientes puede provocar inflamación y dolor estomacal.
  • LÁCTEOS: No es determinante pero en general cualquier persona cuando tiene problemas intestinales alargados en el tiempo cuando se les retira mejora sintomatología.
  • VERDURAS Las crucíferas (brócoli, coliflor, col, repollo), el ajo y la cebolla se recomienda evitarlas ya que pueden generar flatulencia e impacto en la mucosa gástrica. En consulta siempre recomiendo tomarlas en polvo ya que al ser extractos secos no hay problemas de fermentación.
  • USO DE ESPECIAS: El jengibre, la cúrcuma y la pimienta negra son buenos aliados para añadir a platos o infusiones ya que facilita la funcionalidad digestiva y tienen capacidad antiinflamatoria.
  • PREBIÓTICOS: como bien os he comentado, es el alimento de nuestras bacterias por los que nos van a ayudar a balancear positivamente nuestra flora intestinal.
  • ALMIDÓN RESISTENTE: sirve como alimento de las bacterias. Como fuente de almidón resistente destacan los tubérculos (patata,boniato) sobre todo si se comen después de de enfriar, las legumbres, cereales como la avena y el plátano verde o macho. También es muy buena fuente la fécula o el almidón de patata, cada cucharada aporta 8g. 

Suplementación

Por último, la suplementación es otro de los eslabones que nos van a ayudar a mejorar y/o reducir sintomatología:

  • El agua de mar: gracias a sus minerales mejora las digestiones y reduce la acidez estomacal. 
  • Enzimas digestivas: las enzimas digestivas las producimos de forma natural y nos ayudan a digerir los alimentos. Además, alimentos como la piña y la papaya aportan bromelaina y papaína, enzimas que ayudan a digerir los alimentos, en cualquier caso lo tomaremos antes de las comidas.
  • Physillium: es un buen prebiótico, por lo que favorece el equilibrio de la flora.
  • Regaliz: En casos de úlceras ayuda a regenerar y mejorar la funcionalidad digestiva.
  • Vitamina C: combinada con los antibióticos mejorar la eficacia del tratamiento.

Conclusiones

Con todo ello, me gustaría recomendaros que si sospechais de tener esta bacteria, con toda la sintomatología que os he comentado, acudáis a un profesional. Todas estas estrategias que utilizo en consulta las adapto a cada tipo de paciente, ya que la individualización es primordial.

Cada vez más son los pacientes que tengo en consulta con este problema y que vienen con un historial de antibióticos que no ha funcionado. Un diagnóstico correcto y un tratamiento personalizado es la clave para poder solucionar un problema que afecta a un gran % de la sociedad.

BIBLIOGRAFÍA

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