Publicado por Lucía Pedrotti, nutricionista en Keval+

Operación bikini finalizada ¿Y ahora qué hago?

Me pongo a escribir este artículo a modo de reflexión para hacer visible una problemática que veo que se repite año tras año en consulta, y es la siguiente: el esfuerzo que ponen los y las pacientes para “llegar” con cuerpos esculturales a la playa y lucir un hermoso “six pack” para luego volver al frío y recuperar el peso perdido. La frase típica que se escucha en cada reunión de comidas con amigos es: “Si sigo comiendo así no LLEGO al verano”.

Desde Keval entendemos que el aspecto físico nos importa a todos y que hacer dietas espartanas para el verano puede funcionar momentáneamente. Pero  lo que también nos preocupa, como equipo apasionado y dedicado a la salud pública de la población y la nutrición a nivel individual, es: ¿qué sucede a largo plazo? ¿cuál es la motivación real del paciente? Y una vez que el paciente comenzó su plan de alimentación, ¿qué sucede mientras transita las vacaciones? Y un punto no menos importante: ¿cómo no tirar por la borda, en 15 días, el esfuerzo de tantos meses previos?

«Buscamos dietas mágicas que nos proporcionen el cuerpo soñado que vemos en las redes sociales.»

 

Comer saludable es un estilo de vida

Existen varias cuestiones a analizar. La primera y más importante es entender que comer saludable es un estilo de vida y no una dieta. Los buenos hábitos se construyen para siempre y se mantienen durante todo el año, sin dejar de lado un aspecto sumamente importante que es el placer que nos proporcionan los alimentos y su función que va más allá del aspecto nutritivo. Todos sabemos que comer también es un acto social y que ingerir alimentos saludables el 100% del  tiempo, por los motivos que sean, es insostenible.

Debe existir un equilibro entre la salud física y mental de la persona para que  la misma pueda autogestionar su salud de manera que comer no sea un problema y que entienda que se puede “salir” del plan de alimentación sin culpas, sabiendo que se puede volver a retomar la vida saludable con éxito. Desde Keval entendemos que estos son aspectos fundamentales que tenemos que tener en cuenta para lograr una correcta educación alimentaria.

Hacer dietas rápidas, a corto plazo, genera ansiedad, frustración, hambre, sufrimiento y aislamiento social, sumado a que una vez finalizadas el peso perdido se vuelve a recuperar. El motivo es que el paciente no aprende a comer, no reeduca su paladar, su objetivo no es la salud, sino la estética.

Estamos inmersos en un contexto global en donde todo lo queremos rápido y sin esfuerzos, buscamos dietas mágicas que nos proporcionen el cuerpo soñado que vemos en las redes sociales.

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Tenemos que conseguir crear un hábito

La realidad es que adquirir hábitos saludables lleva tiempo, y conseguirlo implica asumir una responsabilidad de cambio en donde la motivación principal debe ser la salud. Debemos estar convencidos de querer comer de tal manera, entendiendo los motivos reales por los cuales, por ejemplo, es mejor comer una pieza de fruta y no un donut. Esa es la única herramienta “mágica” para que sea sostenible en el tiempo. Entender el “porqué”. Y entender que este no es un proceso lineal, un proceso de éxito en todas las etapas, sino que habrá frustraciones, recaídas y errores de los cuales se aprenderá para poder seguir avanzando.

Un consumidor educado es un consumidor libre y empoderado, capaz de autogestionar su salud y la de su familia.

Por supuesto que en el acto de comer están presentes muchas variables, dentro de las cuales la emocional es fundamental, y el tener ganas de cambiar es la clave. Porque por más información que se tenga, es necesario querer hacerlo, pero de eso hablaremos en otro artículo.

 

 

Consejos para cambiar tu alimentación

Hoy me quiero centrar en dar consejos saludables y motivarlos a comenzar un nuevo estilo de vida que les dure para siempre.

Y si ya arrancaste tu plan de alimentación y querés mantener tu peso saludable en tus vacaciones, te voy a proporcionar una serie de tips para que tengas en cuenta, que no solo te servirán para cuando estés de viaje.

Hacé captura de pantalla de los siguientes consejos:

Si tenés nevera en el hotel andá al súper más cercano, para evitar caer en picoteos no tan sanos, y hacé una buena compra healthy como venías haciendo en tu casa.

Si salís a comer afuera, siempre hay opciones de pescados a la plancha y ensaladas. Procurá condimentar vos tus vegetales para contabilizar el aceite que utilizás y que no te llenen el plato de aderezos ultraprocesados.

Si estás comiendo afuera y vas a beber alcohol, trata de pedir un plato saludable, o si el plato no es tan sano, no pedir postre y beber agua. Saber comer no es el TODO O NADA, sino saber gestionar cuando queremos salirnos del plan de alimentación y hacerlo de manera consciente. La organización es la clave.

Los hidratos de carbono no son el demonio, pero sí es correcto tratar de no abusar de los mismos en forma de azúcares simples o harinas refinadas.

En la playa es muy fácil hacer un picoteo saludable: aceitunas (sin relleno de anchoas), frutos secos naturales sin procesar, frutas frescas, palitos de pepino y zanahoria con hummus, tortilla de patata (que aunque sea comprada en supermercado envasada al vacío va a ser mejor opción que un paquete de Doritos), tomates cherrys, gazpacho, jamón serrano.

Los desayunos de hotel generalmente son amplios y hay mucha variedad de todo tipo. Mi recomendación es que priorices frutas, huevos, jamón ibérico o serrano, quesos frescos, yogures naturales, frutos secos. Es importante que si tenés ganas de desayunar, ingieras alimentos saludables desde temprano, porque no sabés si durante el resto del día podrás seguir comiendo de manera correcta. Aprovechá siempre que puedas alimentos de calidad.

Es fundamental que te mantengas activo. Los paseos en la playa están perfectos y suman, pero un HIIT (ejercicio de alta intensidad) diario de 20 o 30 minutos es la bomba y no te quita tiempo de ocio. Se puede hacer en la playa, en el hotel, en el piso donde te quedes. Si tenés una escalera a mano, triunfaste. Solo necesitás buscarte una rutina en Internet.

Y por último, y no menos importante, disfrutá tus vacaciones sin estresarte ni obsesionarte por bajar de peso en ese momento, comé lo más sano posible, pero disfrutando, dándote un gusto consciente.

Espero que te hayan servido mis consejos y no dudes en consultar con un profesional de la salud para comenzar un nuevo estilo de vida. Por nuestra parte, desde Keval estaremos encantados de ayudarte y acompañarte.

 

¡La vida saludable es un camino de ida! ¡Te lo prometo!